Testimonios

EL CÁNCER "SI DUELE"

En agosto de 2003, me hicieron la mamografía rutinaria del Programa de prevención del Gobierno de Navarra.
En diciembre de ese mismo año empezó a dolerme la mama derecha y un ganglio que sobresalía en mi axila.
Fui al médico de cabecera y me dijo que podía ser por causa de los cambios hormonales de la menopausia, (hacía un año que la tenía) y que no me preocupara que tenía recién hecha la mamografía.
El dolor no era continuo, pero sí diario, sobre todo cuando me acostaba del lado derecho.
A principios del 2004, volví al médico de cabecera por un catarro de más de un mes que no se me curaba y volví a recordarle mi dolor diario y mis malas ganas frecuentes. Me pidió una consulta ginecológica en el Centro de Atención a la mujer, porque seguía considerando que era pronto para repetir la mamografía.
Me atendieron en mayo de 2004 y lo primero que me dijo el Ginecólogo sin haberme explorado es: ESTÁS DE SUERTE PORQUE EL CÁNCER NO DUELE, después de explorarme me hicieron una ecografía de mama y axila y volvió a decirme lo mismo, que eran cambios hormonales y que el cáncer no duele.
Salí de la consulta muy tranquila, pero pasaban los días y cuando no tenía "pitos tenía flautas". Había adelgazado y me sentía muy cansada, me recetaron vitamina A y me llene de urticaria a la 2ª pastilla.
En agosto cogí otro catarro que duraba demasiado y acudí a un Médico (titulado) que ejerce la Homeopatía y la Terapia Neural. Su tratamiento me produjo hinchazón en toda la cara.
A finales de octubre de 2004, el dolor se había convertido en pinchazos que no podía aguantar.
Llamé a mi médico de cabecera, al homeópata, y a mi ginecóloga particular y todos coincidieron en que pidiera con urgencia una mamografía.
Me la hicieron al día siguiente y de allí me enviaron directamente al Hospital. Empecé con el calvario que todas conocéis, de pruebas, biopsias, analíticas, ganglio centinela, etc. Me enviaron a Medicina radioactiva para ver si tenía metástasis en los huesos......2 operaciones en 13 días, quimio, radio, y la pastillita de 5 años.

Conclusión: EL CÁNCER SÍ DUELE, a pesar de que el ginecólogo que ME LO DIJO, sigue diciendo que no.
Deseo que este relato sirva para que las mujeres ante el dolor, insistan en ser diagnosticadas mucho antes que yo (10 meses) y no estén tan pilladas.

Un fuerte abrazo para todas.


MARIA

 


TESTIMONIO

TESTIMONIO

En este momento no me acuerdo del día en que me detectaron el cáncer de mama, solo el mes, marzo. Han pasado 10 años y en este momento me encuentro muy bien.
Me lo descubrieron en una mamografía, no era un bulto visible sino que era interior.
Cuando me lo dijeron yo no le di mucha importancia porque tenía otros problemas familiares que me preocupaban más como era la enfermedad de mi padre. Nunca se enteró de mi enfermedad y fue después de operarme, cuando él murió.
Mi padre me requería todo el tiempo, sobre todo por las noches, pero al final tuve que dejar de ir porque mi salud no me lo permitía.
En cuanto al resto de mi familia, la noticia no se la tomaron bien del todo, un hermano mío se echó a llorar y yo le animé para que no lo hiciese.
Ingresé, me operaron, estuve el día de la operación y al día siguiente me dieron el alta y fui a ver a mi padre pero había muerto un cuarto de hora antes. El dolor no era físico. La situación fue difícil, menos mal que a mí no me dolía nada.
A la semana siguiente de la operación fui con el cirujano a quitarme los puntos y me dijo: “Tengo muy malas noticias ya sabes que te analizamos el ganglio centinela y ha salido afectado y tenemos que operarte otra vez”, entonces sí que pasé miedo, pero el cirujano me dijo que si antes había luchado ahora también. Así que ingresé para quitar, no sé si un ganglio o todos, porque me hice una coraza, y no lo quería saber. Estuve más días ingresada de lo normal porque se me infectaron los puntos hasta que me quitaron la infección.
Tengo que dar las gracias a mi marido y a mi hija ya que tuve todo su apoyo, ellos han estado en todo momento conmigo y me ayudaron muchísimo.
Luego empecé con la quimio pero lo que recuerdo es que me producía mucha hambre y salía del hospital con un hambre exagerado, no tenía mal temple ni nada. Yo iba sola a la quimio. Solo me acompañaron la primera vez y luego sola porque lo llevaba muy bien. Al día siguiente de la quimio estaba un poco peor, se me formaban llagas, y me duraba un par de días y luego hasta la siguiente quimio.
Tuve 33 sesiones de radioterapia y solo me produjo cansancio pero nada más, bueno me produjo quemaduras en la piel y me estuve curando incluso después de darme la radio.
Y a partir de entonces controles rutinarios y nunca he tenido problemas para ir a las revisiones.
Este testimonio lo estoy escribiendo desde Saray, y yo no puedo dejar de hablar de la asociación. Cuando el cáncer ya estaba controlado, me hablaron de la asociación y fui para ver si podía ayudar en algo. Estuve hablando con la trabajadora social y enseguida se dio cuenta que la que necesitaba ayuda era yo.
Durante la enfermedad no pedí ayuda y aunque me encontraba bien, psicológicamente no estaba bien y no me daba cuenta.
La psicóloga de Saray me sacó del pozo y fui otra persona, conocí a otras mujeres que habían pasado por lo mismo y me sentí muy arropada.
Ahora estoy en el voluntariado, a mí me ayudaron tanto que dentro de mis posibilidades quiero hacer lo mismo. Este testimonio está escrito con el corazón, ojalá pueda ayudar a alguien. Solo deciros que de esto se sale y que no dudéis en pedir ayuda si la necesitáis.

 

ELENA

Navidad 2010…Aquella navidad la viví como una más…ningún acontecimiento la hacía especial. En cambio ahora mirando atrás me doy cuenta de que aquella fue la más especial de las navidades porque ya mi vida nunca sería igual. Hay un antes y un después y esas fechas tan señaladas fueron la frontera entre dos ciclos.
Solamente dos semanas después mi mundo se volvía del revés ante un rotundo diagnóstico: padecía de un cáncer de mama en un estadío avanzado…Lo recuerdo todo como una película que no te cansas de ver…no se me escapa ningún detalle. El semáforo en rojo mientras subíamos al hospital tras la llamada de la radióloga. Me temblaba el cuerpo en preparación a una noticia que había de cambiarlo todo…La esperanza se mezclaba con el temor de lo que nunca se espera que le pueda pasar a uno. Todavía hoy me da un vuelco el corazón cuando paro en ese mismo semáforo reviviendo todo aquello.
Ni siquiera tuve tiempo de hacerme a la idea ya que en mi caso y a pesar de mis 39 años…el cáncer fue detectado en una mamografía rutinaria que la ginecóloga solicitó porque siempre le había gustado hacer un primer chequeo a las pacientes que rondaban los cuarenta, a pesar de llevarse alguna bronquilla por seguir esta pauta como luego me contó. (Gracias Maite por todos los momentos que he disfrutado desde entonces).
Recuerdo cómo lloré desconsolada cuando salí del hospital aunque todavía entonces la noticia era demasiado fuerte para poder asimilarla. Con dos niñas pequeñas de tres y un año recién cumplidos aquello no era lo que yo debía estar viviendo…pero en realidad, nunca es el momento adecuado para morir…y el tener un deber para con mis hijas no me hacía especial ante la muerte así que me iba a tocar luchar y apostar fuerte por la vida.
En aquellos momentos tengo que reconocer que pensé que había llegado mi momento. Nadie de mi familia más cercana o amigos habían padecido cáncer y esa palabra maldita era entonces para mí como para muchos de nosotros sinónimo de muerte. De hecho cuando la doctora me transmitió la dura noticia, yo que siempre he sido tan habladora no acerté a decir nada…me quede unos minutos en silencio y después lo único que pude decir era que no quería morir…no tenía preguntas, ni quería saber nada…Había pasado dos semanas buscando la respuesta en internet, algo a qué agarrarme y solo había encontrado desesperación y miedo a cambio. No tenía fuerzas para preguntar nada más.
Se sucedieron visitas al oncólogo, cirujano… además de interminables noches sin dormir. El 17 de febrero del 2011 me operaron. Extirpación completa del pecho izquierdo y extracción de todos los ganglios de la axila adyacente. Mi madre no se separó ni un instante de mi lado. Por ella mantenía el tipo en aquella habitación del hospital aunque en mi cabeza se amontonaran gritos silenciosos que intentaba controlar. Aquello era una pesadilla y yo tenía que despertar…pero las horas se sucedían y el espacio vacío que había dejado mi pecho era la prueba irrefutable de que todo aquello estaba pasando…de que yo nunca volvería a ser la misma. Tras dos días sin apenas moverme de la cama, el enfermero que tan dulce había sido conmigo me pidió que saliera a dar un paseo porque si no podía tener algún problema circulatorio…No quería…levantarme significaba contemplar mi nueva silueta distorsionada por algo que entonces me parecía monstruoso, asimétrico…prefería estar tumbada y esconder mi pérdida entre las sábanas…pero la vida seguía y por ahora yo seguía aquí…así que tuve que escuchar sus consejos y arrancar a andar con mi nueva realidad.
La recuperación fue lenta pero firme. Apenas me habían quitado el drenaje…pasaba a una segunda fase: la quimioterapia. Aquello era una carrera de fondo y no había paradas en el camino. Así que tomé aire y aunque aterrada subí al hospital de día. Aquellas personas eran en su mayoría mayores y aquello me hacía enfadar. ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? De vez en cuando me cruzaba con niños pequeños con sus gorricos de punto y me sentía mal…ellos también se podían estar haciendo las mismas preguntas y con más razón…
Esto me había tocado a mí y no quedaba otra que seguir hacia delante. Soy fuerte y la quimioterapia fue bastante llevadera. Con un trabajo a tiempo completo y dos niñas pequeñas mi vida había sido un torbellino de actividad sin tregua. Aproveché la baja para dedicarme a lo que siempre había sido mi hobby pero al que no le había podido dedicar nada de tiempo: la fotografía. Me compre una buena cámara e hice algún curso. Intentaba llevar una vida lo más normal posible…a pesar de la peluca, a pesar de la piel enrojecida, a pesar de los mareos y el malestar y muy a pesar del MIEDO, siempre el MIEDO.
Y poco a poco el tiempo fue pasando…y la quimio se acabó y llegó la radio…En mi primera sesión me sentí inmensamente sola en aquella habitación blanca. Yo y aquella máquina gigante. Yo y mi desnudez. Me veía obligada a enseñar a otros lo que yo todavía no me atrevía a mirar. Pero aquello era parte de mi curación y tuve que aceptarlo todo. Yo que siempre había evitado los medicamentos era ahora carne de cañón…pero no me quedaba otra que confiar en los médicos.
En la primera visita al oncólogo después de mi última sesión de quimio me dijo que ahora tenía por delante de mí unos años con mucho riesgo y que viviera la vida al día…y yo pensé que quizá el carpe diem es realmente lo que todos deberíamos hacer condenados o no por un cáncer…y que mi vida a partir de aquel día iba a merecer la pena porque cada momento que ha pasado desde entonces es un regalo.
Y miro a mis hijas, y muchas veces se me llenan los ojos de lágrimas porque sigo aquí y porque puedo darles todo lo que llevo dentro para ellas. El cáncer está entre mis primeros pensamientos del día y sigue agarrado a mí como una lapa pero cada día que pasa me alegro de haber vivido un día más y de estar aquí. Ahora sé que no soy inmortal. He aceptado que un día me iré…pero los demás también lo harán. Ahora pienso que lo importante no es cuantos años vivas, sino como de intenso es tu tiempo aquí y por ello intento darle color a mi vida…Disfruto de los momentos pequeños. Conduzco y abro las ventanillas para que el aire corra libremente y acaricie mi pelo. Ese pelo que una vez la enfermedad se llevó pero que ahora está aquí otra vez y que me recuerda que todo lo que tenemos no es nuestro y que no podemos más que agradecer las cosas buenas que nos trae la vida.
Elena Irigoy Sarratea


CARPE DIEM

NIEVES

TESTIMONIO NIEVES

MI EXPERIENCIA DEL VOLUNTARIADO
Por supuesto y ni que decir tengo que toda mi inquietud comienza después de haber padecido el cáncer de mama. Esto fue hace cuatro año. Hace tres años y medio que terminé con lo más duro de la enfermedad que fueron la quimio y la radio.
Mientras he padecido todo lo que esta enfermedad conlleva tanto “bueno como malo” en SARAY me he sentido tan ayudada, comprendida, motivada a seguir luchando por vivir, que yo a mí misma me prometí que una vez me restableciera tanto física como psicológicamente ayudaría a toda persona que lo necesitara.
Así lo hice .Me apunté al grupo de voluntariado que lo conducen Mikaela Chamarro, y Nerea la psicóloga de la asociación, y lo hacen maravillosamente por cierto.
Nosotras ponemos la intención pero con sólo esto no basta. Necesitamos aprender técnicas nuevas.
La sensación de sentirte útil para mí personalmente es maravillosa, a mí me hace darle un sentido más a la enfermedad.
Mi manera de colaborar en el voluntariado ha sido de varias formas.
La primera, fue aparecer en los medios de comunicación ya sea, tv, radio, diarios contando mi experiencia personal, por supuesto que acepté ya que yo lo que quiero es transmitir a alguien que esté padeciendo esto o algo similar ponga cara, nombre, y apellidos a esa persona, y se motive a luchar y pelear por salir del agujero negro en el cual se encuentra, vamos que note una bocanada de positivismo.
Otra de las maneras ha sido enseñar mi mama reconstruida. Hay mujeres que están esperando a este proceso, y tienen dudas miedos, y la verdad que tener a alguien que te pueda explicar cómo es el proceso, y como queda una vez terminado ayuda mucho, a decidir si quieres hacerlo o sino que también cabe la posibilidad.
Bueno y para mí la manera que más me ha marcado y más me ha enriquecido, ha sido ayudando a las personas que me han solicitado ayuda porque están en ese duro trance de saber que tienes cáncer.
Para mí me marcó el ayudar a la persona más especial que he conocido en estos cuatro años,
y puedo decir con mucho orgullo que he conocido a muchas. Pero con esta persona fue conexión total desde el minuto uno.
Ella es EVA, y nos conocimos de la siguiente manera.
Un día que yo andaba por la asociación Carol, me pidió si podía quedarme en rato más ya que iba a acudir a la asociación una chica en parecida situación a la que yo padecí.
Por supuesto acepté. Una vez Carol habló con ella y su marido, pasé yo. No sé cómo explicarlo pero conectamos enseguida.
Ella me habló de sus miedos, dudas, etc. Una vez ella acabó yo le conté mi experiencia, nos agarrábamos de la mano fuertemente ella necesitaba mi fuerza y yo dársela y que ella la notara.
Fueron momentos muy duros por supuesto, pero también enriquecedores. Uno de sus miedos como mujer que es, era el que le quitaran la mama. Es una dura sensación ya que te lo cuentan y bueno te lo puedes imaginar, pero padecerlo una misma, uffffff. Yo le enseñé pero también le expliqué que estaba a la espera de la reconstrucción. Mi premio a dos años de dura lucha. Saber que te van a reconstruir y sentir que vas a volver a ser una mujer entera y completa ayuda muchísimo. El camino sigue siendo duro pero ya un poco menos.
Llegó la fecha de mi reconstrucción ella vino a verme. Sentí que verme a mí tan contenta y eufórica con mis dos mamas en su sitio le ayudó a darle otra inyección de positivismo.
Posteriormente la operaron a ella. Fuí a verla y bueno fueron momentos muy duros, pero también sabía que existía la reconstrucción y como quedaba.
Pasó la quimio, radio, como toda una campeona que es, y por fín llegó el momento esperado la reconstrucción. Momentos buenos, momentos de volver a sentirse mujer.
Ella dice que yo le he ayudado muchísimo y no lo dudo pero también y sinceramente lo digo yo siento que he recibido mucho más de lo que le he dado.
A día de hoy Eva está otra vez con quimio. Ha sido un duro mazazo, difícil y complicado de asimilar, pero una vez más me ha demostrado que es un ejemplo a seguir.
Es dulce, tierna, siempre de buen humor, y con una sonrisa para todos.
Me siento privilegiada al tenerla a mi lado y que me deje estar a su lado.
Me ha vuelto a recordar que la vida es hoy y ahora.
La acompaño en alguna de las sesiones de quimio. Nos dedicamos a hablar de todo, claro que hablamos de la enfermedad, pero también de muchísimas cosas, de nosotras, de la vida, vamos de todo……también reímos.
Esto es lo que me está dando el voluntariado. Hacerme mejor persona, y a enriquecerme como tal, a cambio de algo tan sencillo y barato como mi tiempo.
Es muchísimo a cambio de tan poco!!!!!!
Ahhhh!!!! Deseo y espero seguir muchísimos años más aprendiendo.
Muchísimas gracias a todo-as y en especial a ti EVA.
Te quiero un montón.

TESTIMONIO NIEVES
ELENA

Dónde Estamos?

SARAY Asociación Navarra de Cáncer de Mama / Bularreko Minbiziaren Nafarroako Elkartea C/Ermitagaña, 11, Bajo. 31008 - Pamplona (Navarra) 948 22 94 44
info@asociacionsaray.com
Síguenos